capítulo de neurociencias
 
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Capítulo de Neurociencias

Esta es la concreción de un anhelo siempre latente en nuestra Sociedad desde los albores de su creación. En los tiempos que corren resulta necesaria la integración de las ciencias neurológicas único camino para hacer crecer los conocimientos en los fértiles territorios, hasta ahora limítrofes, de la Neurología, la Psiquiatría, la Neurofisiología, la Neurocirugía y las ciencias básicas relacionadas. Liberados de prejuicios paralizantes, vamos de esta forma en la búsqueda de un horizonte común donde se recorta la silueta de nuestro objetivo: atender la salud del prójimo.

Firmado: Dr. Luis Pedersoli | Prosecretario SNLP

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Reflexiones sobre la relación neurociencias y psicoanalisis*
*Artículo de reflexión teórica

R e s u m e n
El psicoanálisis se consolidó como ciencia en un momento en el cual los avances de las neurociencias no permitían dar explicación suficiente a ciertos fenómenos psíquicos. Por ello, aun cuando el camino que recorrió Freud partió de la medicina y de las investigaciones neurofisiológicas, éstas no fueron suficientes para comprender fenómenos tan complejos y vigentes,
en ese entonces, como el de la histeria. Se presentan algunos elementos significativos del paso de Freud por la medicina y la neurología, en cuanto a limitación en su momento, que lo llevó a prescindir de ellas a través de la metodología investigativa del psicoanálisis, que valdría la pena seguir usando para continuar los desarrollos internos del mismo. Se retoma la resistencia como elemento interferente para no conocer en profundidad el psicoanálisis y atender más bien a los afanes postmodernos de producir conocimiento novedoso -y en muchos casos superficial-, proponer nuevas disciplinas, y no adentrarse en las profundidades de las ya existentes, que aún tienen muchas posibilidades de desarrollos internos.

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Autor:Sergio Castellanos | Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
[Castellanos, S. (2010). Reflexiones sobre la relación entre las neurociencias y el psicoanálisis. Universitas Psychologica, 9 (3), 729-735.]

   
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La Neurociencia

El término Neurociencia es joven: La Society for Neuroscience - Asociación de neurocientíficos profesionales - se fundó en 1970. La historia de la disciplina, en cambio, es larga y la  Neurociencia de hoy todavía se está escribiendo.
En efecto, el estudio del cerebro es tan antiguo como la propia ciencia: idea establecida  ya hace más de 2000 años por Hipócrates en el sentido de que el estudio apropiado de la mente comienza - y continúa - en el cerebro. Tema que aún sigue vigente: vino añejo en botellas nuevas... 
Estas son algunas de las disciplinas que la integran: 
Neuroanatomía, Neurofisiología, Neurobiología, Biología celular y molecular, Neuropsicología,
Ciencias Cognitivas, etc.
Por ello es quizás el mejor paradigma de enfoque multidisciplinar en el estudio de la relación mente-cerebro.
Nace, pues, como consecuencia de ese enfoque con el que en la década del 70 se fusiona la Psicología  Cognitiva, ciencia de la mente, con la  Neurociencia, disciplina que estudia el cerebro. Se trata de conexiones entre Ciencia Cognitiva y Neurociencia; entre mente y cerebro.
Michael I. Posner y Marcus E.  Raichle en su libro Images of Mind (1999) la definen así: “Es el estudio de cómo se construyen los cerebros”. Y al igual que otros autores, resaltan que “a partir de los esfuerzos para producir un enfoque integrado de mente y cerebro la Neurociencia ha florecido como un campo de estudio que combina muchos enfoques, que permanecían separados, para comprender los principios básicos que subyacen a la construcción del sistema nervioso”.
La integración de la  Ciencia Cognitiva con  la  Neurociencia ha dado origen a un nuevo campo: la Neurociencia  Cognitiva que se apoya en modernos métodos de estudio del cerebro en acción y en tiempo real. Para Eric Kandel es la “Rama de la ciencia que aportó a la moderna Psicología Cognitiva métodos biológicos para estudiar los procesos mentales “. (En Busca de la Memoria, 2007).
Ya el registro de la actividad de células individuales en animales despiertos había empezado a dar sus frutos para el conocimiento de la estructura de los sistemas sensoriales y motores.
A partir de 1980  surgen nuevas técnicas de exploración de la actividad cerebral genéricamente llamadas Neuroimágenes. Especialmente la Resonancia Magnética funcional (RMf) y la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), basadas en que los distintos órganos del cuerpo humano, incluido el cerebro, difieren en densidad lo que posibilita visualizarlos “in vivo” mediante el paso de haces de rayos X  que atraviesan los tejidos en diferentes planos con cierta resolución espacial que permite reconstruir y escanear la sección  examinada.
Pero, ¿cómo localizamos y estudiamos las áreas del cerebro involucradas en los procesos mentales superiores, especialmente en personas normales?
Hoy somos los beneficiarios de la más remarcable revolución en técnicas para estudiar la anatomía y las funciones del cerebro con mayor detalle.
Estas técnicas nos brindan “una ventana única desde la cual podemos visualizar las áreas activadas por eventos mentales” creando imágenes de nuestro cerebro cuando, por ejemplo,  estamos pensando, escuchando, viendo, experimentando alguna emoción, etc.
Por primera vez los científicos han podido hacer visibles ciertos aspectos del pensamiento mediante el registro de sus efectos físicos sobre la actividad del cerebro.
Desde luego, estos registros NO pueden mostrar lo que pensamos cuando, por ejemplo, estamos leyendo este texto, pero pueden mostrarnos que áreas del cerebro se activan y cuáles no.
Son una herramienta para un nuevo nivel  de análisis de la experiencia  mental.
Las teorías modernas sobre Neurociencia Cognitiva van abrevando en los nuevos conocimientos aportados por estas herramientas. Y ya hay avances significativos.
Sin embargo, aún falta mucho por investigar y aprender sobre el funcionamiento del cerebro y su relación con la mente hasta que podamos disponer de teorías que puedan describir cómo funciona el cerebro y cómo los sistemas cognitivos logran la experiencia subjetiva consciente que muchos autores conceptualizan como  “mente”.
Esta es una tarea típica de la  Neurociencia que, con sus modernas tecnologías, ha empezado a  descifrar los códigos de los procesos cognitivos – mentales – que, cual los jeroglíficos egipcios de la  Piedra Rosetta, se encuentran encriptados en la  Biología celular y molecular del Sistema Nervioso Central.

Firmado: Dra. Nelly Pastoriza | Prof.  Extraordinaria Consulta de la  Facultad de Ciencias Médicas de la  UNLP

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La localización anatómica de las funciones cerebrales es un objetivo primordial de las neurociencias

El estudio de la localización de las funciones cerebrales data al menos de Herófilo y Galeno (300 a 130 años a.d. C.), y por ello es tan antiguo como la anatomía y la fisiología mismas. Franz J. Gall (1758-1828) fundador de la frenología, es quien promueve los intentos de localizar funciones cerebrales, enunciando la correlación entre una función fisiológica específica y un área específica del cerebro, dando de esta forma inicio a la denominada teoría  localizacionista; mas tarde fue M.Flourens (1794-1867) quien postuló una visión  holística de las funciones (el antilocalizacionismo) inaugurando una nueva vertiente la teoría funcionalista, que postula “las actividades cerebrales son el producto de múltiples áreas de la corteza que interactúan entre sí. Fueron numerosos los anatomistas, fisiólogos, antropólogos, cirujanos y neurólogos, que con sus investigaciones aportaron fundamentos por una u otra posición tales como, P. Broca (1824-1880), Bouillaud (1796-1881), K. Wercnike (1848-1905), K. Brodmann (1868-1918). H. Jackson (1835-1911), P. Marie (1853-1940), O. Foerster (1873-1941) C. Sherrington (1857-1952) y W. Penfiel (1891-1976).
En el campo de la Neuropsicología con Benton, Teuber, Milner, Halstead y Reitan se idearon, validaron y estandarizaron muchas pruebas psicológicas, proporcionando un instrumento poderoso para el progreso del estudio de las funciones cerebrales. La neuropsicología experimental,  aportó  el principio de entender el funcionamiento de un sistema observando lo que pasa cuando el sistema falla. Estableciendo la analogía de organización funcional del SNC con la de una computadora, introduciendo así la idea de modularidad, conexionismo y redes.
Es en 1965 que Norman Geschwind (1926-1984) y colaboradores como D.F Benson, H. Goodglass y E. Kaplan proponen que las funciones conductuales son el producto de múltiples áreas de la corteza que interactúan a través de conexiones específicas. La desconexión de estas áreas podría producir anormalidades cognitivas-conductuales específicas.
Los avances tecnológicos como la TAC, RNM, RNMf, SPECT y PET y la combinación de PET con RNM permiten cartografiar la actividad metabólica en una imagen estructural detallada del mismo cerebro y  junto con la psicofarmacología acrecientan y consolidan el entendimiento de la base neural de las funciones cerebrales.
El debate entre localizacionismo y funcionalismo perdura aún en este Siglo.
                                    
Dos son las concepciones actuales que ayudan a entender la Organización Funcional del SNC, las de A. Luria y MM. Mesulam.  

A. Luria
(1902-1977)  expresa que los “sistemas funcionales complejos no pueden localizarse en zonas restringidas del córtex o en grupos celulares aislados, sino que deben estar organizados en sistemas de zonas que trabajan concertadamente, cada una de las cuales ejerce su papel dentro del sistema funcional complejo, y que pueden estar situadas en áreas completamente diferentes, y muy distantes en el cerebro”. Con sus investigaciones en pacientes con lesiones locales del cerebro, fue quien permitió el desarrollo de un modelo teórico de la organización cerebral, introduciendo los conceptos de organización funcional, de interacción, funciones críticas y mecanismos autoregulatorios. Según Luria, las funciones corticales superiores tienen su base en la interacción de estructuras cerebrales altamente diferenciadas, cada una de las cuales realiza un aporte específico al sistema total, cumpliendo funciones propias.
Las neuronas establecen conexiones con otras neuronas y de esta forma constituyen circuitos que establecen conexiones entre neuronas de una misma región recibiendo el nombre de circuitos locales o intrínsecos. Los circuitos interregionales son aquellos que comprenden: la interconexión entre los circuitos locales confiriendo  al sistema nuevas propiedades. Gracias a las conexiones “el todo” es distinto a la suma de las partes. Expresión de Vigotski, que constituyó una de las bases de la Neuropsicología de Luria.
El conexionismo en la corteza no sigue una estricta organización jerárquica ya que existen fenómenos de retroalimentación, alimentación anterógrada, actividades reentrantes, núcleos de convergencia o divergencia y vías alternativas directas o indirectas.

MM. Mesulam
, manteniendo los conceptos de Luria sobre la organización del SNC, ha propuesto que las diferentes actividades mentales están sustentadas por sistemas funcionales compuestos por diferentes estructuras de diferentes niveles de organización en el SNC.
1. Organización Jerárquica: de estructuras básicas hasta estructuras de mayor nivel de funcionalidad.
2. Organización Serial: la información sigue un camino determinado.
3. Existencia de Zonas Críticas: para el funcionamiento de cada actividad cerebral.
4. Vías de conexión: entre los diferentes niveles del sistema.
5.Organización topográfica: los distintos niveles jerárquicos se encuentran topográficamente organizados en cercanía.
Las funciones cognitivas dependen de redes neuronales que integran el funcionamiento de regiones corticales distantes y subcorticales. En cada región confluyen diferentes redes neurocognitivas. Por lo tanto, lesiones en diferentes regiones cerebrales se pueden traducir en el trastorno de una misma función cognitiva y la lesión de una misma región puede traducirse en el trastorno de diferentes funciones cognitivas.
Estas redes neuronales según  Mesulam son 5:
1. Red atencional: córtex parietal posterior, área ocular frontal y la circunvolución cingular (hemisferio dominante derecho)
2. Red de la emoción y la memoria: región hipocampal- entorrinal y el complejo amigdalino
3. Red ejecutiva y del comportamiento: córtex prefrontal dorsolateral, orbitofrontal y parietal posterior
4. Red del lenguaje: área de Wernicke y de Broca (hemisferio dominante izquierdo)
5. Red de reconocimiento de caras y objetos: córtex temporal lateral y temporopolar

El mapa de la Corteza Cerebral habitualmente usado en clínica y neuroimágen funcional es el de Brodmann, aún con sus limitaciones es el más adecuado, con el esquema de Mesulam.
En función del rol funcional de las diferentes áreas corticales se diferencian las siguientes zonas funcionales
a) Áreas primarias
b) Áreas secundarias o de asociación (unimodal)
c) Áreas terciarias o de asociación (heteromodal)
d) Sistema límbico (componentes corticales)
La corteza de asociación es la parte de la corteza donde tienen lugar los procesos cognitivos y motivacionales más complejos.  Se distinguen tres tipos de corteza:
Corteza de asoc. Parietotempooccipital (procesamiento de la información sensorial heteromodal y lenguaje). Integra los datos que llegan a través de las diferentes áreas sensoriales primarias y secundarias.
Corteza de asoc. Frontal (conducta cognitiva y planificación motora).
Corteza de asoc. Límbica: porción orbitofrontal (motivacional o afectiva), porción temporal (memoria).
La  expansión cerebral durante la evolución humana se ha centrado principalmente en las áreas asociativas de orden superior. Las regiones prefrontales de los humanos no son desproporcionadamente mayores que las de los monos superiores. El cerebro humano sigue el principio básico de organización de los sistemas nerviosos más primitivos y en general todos los sistemas nerviosos. Disponemos de sistemas receptores, sistemas de procesamiento intermedio y sistemas efectores o de respuesta. Cuando se asciende de los sistemas nerviosos más primitivos a los más evolucionados, la separación entre entradas y salidas, se incrementa abrumadoramente a expensas del componente intermediario de procesamiento. El pensamiento, el lenguaje, la memoria, el estado de humor, la planificación de programas de conducta, etc., son expresiones del componente de procesamiento intermedio.  

BIBLIOGRAFÍA
J. Peña-Casanova. Neurología de la Conducta y Neuropsicología. Editorial Médica Panamericana.
D. P. Cardinali. Neurociencia Aplicada. Sus fundamentos. Editorial Médica Panamericana.
F. Manes-Labos y otros. Tratado de Neuropsicología. Librería Akadia Editorial.
A. J. Parkin. Exploraciones en Neuropsicología cognitiva. Editorial Médica Panamericana.
F. Benson. Clínicas Neurológicas de Norte América. Editorial Interamericana.

Firmado: Dr. Oscar Alberto Haramboure //
M.P. 13419. Especialista Consultor en Neurología

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Organización funcional cerebral. Cognición y conducta.

La cognición son aquellos procesos de la actividad cerebral involucrados en la adquisición, retención y manipulación de la información (funciones corticales superiores) y la conducta adaptativa que de tal procesamiento depende.
Cada individuo procesa estas funciones, sesgado por sus valores o creencias, motivaciones o emociones, su personalidad y su entorno social”
Las funciones cognitivas dependen de redes neuronales que integran el funcionamiento de regiones corticales distantes y subcorticales. En cada región confluyen diferentes redes neurocognitivas. Por lo tanto, lesiones en diferentes regiones cerebrales se pueden traducir en el trastorno de una misma función cognitiva y la lesión de una misma región puede traducirse en el trastorno de diferentes funciones cognitivas”.

La evolución filogenética del sistema nervioso central, nos ayuda a entender su organización actual. El desarrollo filogenético es el que permitió a la especie humana la aparición de sistemas de mayor complejidad en el cerebro.
El cerebro humano es el resultado de un largo proceso filogenético.
En el Darwinismo clásico se establecía la evolución como un árbol ramificado, que tenían un tronco común. En este contexto los humanos  se describieron como la culminación de la evolución. La teoría darwiniana ve a la evolución del hombre como un proceso lineal y continuo. En este proceso, cada especie sería el eslabón de una extensa cadena evolutiva. Durante mucho tiempo, los investigadores buscaron una especie mitad hombre mitad mono, situada en el punto intermedio de la evolución entre los primates y los humanos. Como esa especie nunca fue hallada, se le llamo el eslabón perdido.
Niveles filogenéticos de A. Mc. Lean:
1er nivel. Cerebro reptiliano: incluye en los mamíferos, formación reticular, región tectal, ganglios de la base, tálamo, etc. O sea, se ocupa de todo lo referente a la supervivencia de la especie.
2do nivel. Cerebro paleomamífero: comprende las estructuras del sistema límbico.
3er nivel. Cerebro neomamífero: comprende la neocorteza.
Las concepciones modernas estiman que los humanos no deben considerarse “una versión mejorada” de formas ancestrales. Por lo cual esto pone limitaciones a los estudios realizados en animales como “modelos” de la función cerebral humana.
                             
Dos son las concepciones actuales que ayudan a entender la Organización Funcional del SNC, las de Alexander Luria y Marsel Mesulam

A. Luria (1902-1977). Con sus investigaciones en pacientes con lesiones locales del cerebro, fue quien permitió el desarrollo de un modelo teórico de la organización cerebral, introduciendo el concepto de organización funcional. Las neuronas establecen conexiones con otras neuronas y de esta forma constituyen circuitos que establecen conexiones entre neuronas de una misma región recibiendo el nombre de circuitos regionales o locales. Los circuitos interregionales son aquellos que comprenden: la interconexión entre los circuitos locales confiriendo al sistema nuevas propiedades. Gracias a las conexiones “el todo” es distinto a la suma de las partes. Expresión de Vigotski, que constituyó una de las bases de la Neuropsicología de Luria.
El conexionismo en la corteza no sigue una estricta organización jerárquica ya que existen fenómenos de retroalimentación, alimentación anterógrada, actividades reentrantes, núcleos de convergencia o divergencia y vías alternativas directas o indirectas.
Luria propuso además que la corteza cerebral posee distintas áreas según su función:

  1. Áreas primarias son aquellas en la que se proyectan informaciones de los diversos sistemas sensoriales (visual, auditivo y somestésico). Los contactos neuronales provienen de los órganos sensoriales.
  2. Áreas secundarias las que se hallan situadas alrededor de las zonas primarias. Estas tienen numerosas conexiones trancorticales, que analizan e integran los mensajes aferentes en percepciones provista de significado.
  3. Áreas terciarias son aquellas en la que se realiza un cruce de información de los distintos sistemas sensoriales, constituyendo la zona de integración multimodal, situadas en la región frontal y parieto-temporo-occipital.

                      Corteza cerebral y cognición
 Contiene estimativamente 10.000 millones de neuronas. Su espesor varía de 1,5 a 4,5 mm. Los tipos de células nerviosas que la integran son  piramidales, estrelladas, fusiformes, horizontales y de Martinotti. Se organizan en forma laminar (capas) y en unidades verticales (columnar) de actividad funcional. Estas unidades funcionales se extienden a través de las 6 capas.
Capas de la corteza

1.- Capa molecular
2.- Capa granular externa 
3.- Capa piramidal externa
4.- Capa granular interna
5.- Capa ganglionar
6.- Capa multiforme

En función del número de capas se pueden diferenciar distintas regiones de mayor o menor complejidad, según Marsel Mesulam:

  1. Estructuras corticoideas, no poseen capas claramente constituidas, corresponden a la amígdala, núcleo septal y sustancia innominada
  2. Allocortex, poseen 1 o 2 grupos de neuronas que forman capas más o menos diferenciadas, corresponden al hipocampo.
  3. Periallocortex o mesocortex, mayor complejización citoarquitectónica, corresponde a la ínsula, polo temporal, circunvolución para hipocampal, córtex orbitofrontal caudal y complejo cingulado.
  4. Córtex primario, posee 6 capas, correspondiendo al córtex primario sensitivo y motor.
  5. Córtex asociativo, posee 6 capas, correspondiendo al córtex asociativo unimodal y heteromodal (neocorteza).

En función del rol funcional de las diferentes áreas corticales se pueden diferenciar:
Córtex Sensitivo Primario
Córtex Motor Primario
Córtex Asociativo: a) córtex de asociación unimodal y b) córtex de asociación heteromodal.
Córtex paralímbico: con sus respectivas: a) áreas límbicas, estructuras corticoideas y  allocortex y b) áreas paralímbicas, mesocortex.
Las áreas corticoideas y el allocortex están extensamente interconectadas con el hipotálamo (medio interno).
El córtex sensitivo primario es la puerta de entrada de la información externa y el córtex motor primario constituye la vía final para coordinar los actos motores (espacio extrapersonal).
El córtex asociativo y paralímbico constituyen el puente neuronal que permite la interacción entre el medio externo e interno.
En el procesamiento cognitivo se activan en forma sucesiva áreas sensitivas primarias, seguidas de áreas sensoriales secundarias y, por último, las áreas de asociación. Diferentes formas sensitivas convergen en la corteza de asociación parietotemporoocicipital.  Desde esta última área se proyectan a las cortezas de asociación frontal y límbica, centrales para el proceso de la cognición.
                  
La corteza de asociación
es la parte de la corteza donde tienen lugar los procesos cognitivos y conductuales más complejos. Se distinguen tres tipos de corteza:
1) Corteza de asociación Parietotempooccipital (procesamiento de la información sensorial heteromodal y lenguaje). Integración y transferencia de los datos que llegan a través de las diferentes áreas sensoriales primarias y secundarias. Desempeña un papel esencial en la transformación de la percepción concreta en pensamiento abstracto.
2) Corteza de asociación Frontal  prefrontal dorsolateral (participa en mecanismos de aprendizaje, planificación y toma de decisiones) prefrontal medial (involucrada con la atención).
3) Corteza de asociación Límbica: porción orbitofrontal (motivacional o afectiva), porción temporal (memoria).

Tálamo y cognición

Tradicionalmente se lo ha considerado una estructura de mero relevo hacia la corteza cerebral. La visión actual es totalmente distinta. Este tiene un papel más integrado y bidireccional con la corteza, mucho más complejo en el proceso de la información. El tálamo, por sí mismo juega un papel trascendente en la transmisión de la información entre áreas corticales o en su coordinación.       

Ganglios de la Base y cognición
Se considera que a través de sus conexiones con los lóbulos frontales intervienen en la adquisición, la retención y la expresión de la conducta cognitiva. Los  ganglios de la base reciben aferencias de la corteza cerebral, para devolver señales a la misma tras realizar una serie de procesamientos.

Cerebelo y cognición
Los estudios de las últimas décadas han puesto de manifiesto que el cerebelo tiene un papel en el contexto de las redes neuronales que implican lo cognitivo y afectivo.

Asimetría cerebral anatómica y funcional
La primera esta documentada por las neuroimágenes y la segunda con la aparición de las habilidades de las manos y más tarde con la del lenguaje, se arriba a una lateralización de funciones que se transforma en un principio importante de la organización cerebral. Prueba demostrativa de ello son las diferentes consecuencias de ablaciones o lesiones de áreas idénticas en uno u otro hemisferio.
                                                     
LA NEUROBIOLOGÍA MOLECULAR, LA GENÉTICA, LA FARMACOLOGÍA, LAS CIENCIAS COGNITIVAS, LAS TÉCNICAS DE NEUROIMÁGEN, Y LA PSICOLINGÜISTICA ENTRE OTRAS CIENCIAS, SON LAS QUE APORTAN CAMBIOS EN LOS NUEVOS CONCEPTOS Y ENFOQUES METODOLÓGICOS EN LAS BASES NEUROBIOLÓGICAS DE LAS FUNCIONES CEREBRALES.

BIBLIOGRAFÍA
. J. Peña-Casanova. Neurología de la Conducta y Neuropsicología. Editorial Médica Panamericana. Año 2007
. D. P. Cardinali. Neurociencia Aplicada. Sus fundamentos. Editorial Médica Panamericana. Año 2007
. F. Manes-Labos y otros. Tratado de Neuropsicología. Librería Akadia Editorial. Año 2008

Firmado: Dr. Oscar Alberto Haramboure //
M.P. 13419. Especialista Consultor en Neurología

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Ciclo de conferencias cognitivas de INECO en La Plata

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Tuvieron lugar el 5, 12 y 19 de Mayo, 2010 en la Sede de laSociedad Médica de la Plata, 50 Nº 374 e/ 2 y 3. La Plata.
Organizadas por el Capítulo de Neurociencia. SNLP. (Referentes: Dra. Nelly Pastoriza y Dra. Diana Cristalli).
Coordinadores del cilco de conferencias: Dr. Julián Bustín (INECO) y Dr. Oscar Haramboure (SNLP)

El día 19 de Mayo próximo pasado, como estaba programado, finalizó el Ciclo de Conferencias Cognitivas organizada por el Capítulo de Neurociencias de la SNLP. Este evento contó con la participación entre de sus disertantes de psicólogos, neuropsicólogos, psiquiatras, gerontopsiquiatras, neuropsiquiatras y neurólogos, todos ellos  forman el plantel de profesionales del Instituto de Neurología Cognitiva INECO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dirigido por el eximio Prof. Dr. Facundo Manes, reconocido neurólogo e investigador clínico en los ámbitos nacionales e internacionales, quien nos visitara el año pasado. Los temas expuestos fueron desarrollados con el nivel científico esperable, de acuerdo a los antecedentes de sus expositores. El auditorio estuvo al nivel de las circunstancias, con la presencia de profesionales de las distintas disciplinas que componen las Neurociencias, que luego de cada una de las conferencias participaron con sus preguntas y aportes personales. Cabe destacar el clima de camaradería y predisposición al trabajo interdisciplinario que reinó en todas las veladas.

Fue de lamentar la ausencia por enfermedad de la mentora y referente del Capítulo, Prof. Extraordinaria Consulta de la Facultad de Ciencias Médicas de la U.N.L.P, Dra. Nelly Pastoriza. A la cual le deseamos una pronta recuperación.

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